“Personas regalo”

Vivimos en una sociedad en la que tenemos muy interiorizados los regalos, sobre todo en fechas concretas, estamos acostumbrados a relacionarlos con ciertas costumbres, tanto, que a veces se nos olvida que los mejores son aquellos que no se esperan, los que llegan porque sí, los que hacen que el factor sorpresa te explote en toda la cara.

Sin embargo, precisamente los regalos a destiempo son los que más desconfianza nos generan cuando vienen de la mano de personas que apenas conocemos. Tendemos a pensar que hay segundas intenciones ocultas con fines malignos o que debemos cumplir las expectativas devolviendo “el favor”, cuando la mayoría de las veces lo único que representa es una bonita muestra de cariño y afecto, de la cual lo máximo que se espera recibir a cambio es experimentar la satisfacción de regalar un momento de felicidad a alguien o fortalecer una alianza ya existente.

Puede que seas de las personas a las que les encanta que le hagan regalos, o que por el contrario seas el tipo de persona a la que le hace mucha más ilusión ofrecer ese pequeño detalle, crear ese momento de incertidumbre, generar esa cara de sorpresa en la otra persona y esperar expectante su reacción, lo que te hace sacar tu sonrisa más pícara, como si te dispusieses a enseñar el as que llevas guardado en la manga durante toda la partida justo en el momento perfecto y mientras nadie se lo espera.

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Pero existe un tipo de regalo de valor incalculable que poca gente sabe identificar:

las “personas regalo”.

Puede que sean personas que han aparecido de la nada, nuevas y buenas amistades que no esperabas y con las que te has topado como por arte de magia. O puede que sean personas de las que ya supieses de su existencia, incluso que ya tratases con ellas, pero que simplemente se han dado las circunstancias necesarias para volverse a conocer. En ambos casos hablamos de personas que resultan todo un descubrimiento, gente que aparece cuando creías que ya tenías todo el cupo de amigos cubierto, cuando pensabas que no necesitabas más. Pero así se presentan ellas, algunas haciendo una aparición estelar aplastante, como si del comienzo de un musical se tratase, otras colándose poco a poco y de puntillas sin apenas verlas venir. Sea como sea, no deja de sorprenderte la confianza que te generan desde el minuto uno, algo que creías imposible de experimentar sin una amistad previa y que nada se parece a lo que habías conocido hasta ahora.

Las “personas regalo” no siempre hacen regalos materiales, la mayoría de las veces regalan mucho más que eso. Te regalan sus mejores intenciones, esos “que tengas un buen día” que hacen que tu rutina sea más llevadera, detalles que hacen que cada día sea diferente al anterior. Se acuerdan del día de tu entrevista de trabajo, te preguntan por el catarro que llevas arrastrando durante semanas y te prestan sus oídos cada vez que necesitas despotricar del mundo. Te hacen saber que han notado tu ausencia entre la multitud de un grupo y no tienen ningún reparo en decirte que te han echado de menos, te hacen sentir especial, te hacen sentir parte de algo. Pero lo más importante de todo, es que son capaces de regalarte su tiempo, ese bien tan preciado que tan poco valoramos, eso que hace que los días pasen y no vuelvan. Son capaces de encontrar un hueco en sus apretadas agendas para tomarse un café contigo, para hacer una escapada o para recorrerse los kilómetros que hagan falta por pasar un rato a tu lado.

Y lo mejor de todo, es que nunca te dejan de sorprender.

Dicen que el mejor regalo es aquel que la persona ha nombrado sin saber que ha sido escuchada, también dicen que los detalles aparentemente más insignificantes son los que más debemos apreciar, pero nunca olvides que el verdadero regalo no es el obsequio en sí, sino las manos que te lo ofrecen, porque el mejor regalo eres tú.


Artículo escrito por Esther Carreras, formando parte de la serie de textos “Donde me quieras llevar“.
Esther es artista polivalente, ilustradora, animadora, música y compositora.

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6 Comments. Leave new

Naila Van Feuer
5 febrero, 2016 19:21

Tú sí que eres un regalo, bonitaaaaa 🙂 😍

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Esther Carreras
7 febrero, 2016 16:30

Me ruborizo! Gracias hermosa, un besazo enormísimo! 🙂

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Cuánta verdad, y qué fácil se nos olvida. Más obsequios de verdad y menos “titos” que no valen para nada, no dejemos de tener en mente lo que importa y lo que no. ¡¡Gracias!!

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Esther Carreras
4 febrero, 2016 18:08

Gracias a ti Marcos, que tengas un gran día! 🙂

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Gracias por este bello post. No podía llegarme en mejor momento, no podía contener más verdad… No sé si serías una persona regalo en mi vida, pero puedo decir que, en este momento… tus palabras han sido un regalo.
Muchas gracias.

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Esther Carreras
4 febrero, 2016 18:12

Muchísimas gracias por tan bonitas palabras Cristina, precisamente esta es la razón por la que escribo. Gracias de corazón y que tengas un gran día! 🙂

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