Lo que no se cuida…

Cuidar, del latín cogitare que significa pensar, tener en consideración a algo o a alguien al actuar. Al fin y al cabo cuidar es eso, poner interés e intención en la realización de cada uno de nuestros actos. Por desgracia, la mayoría del tiempo se nos olvida el gran valor que esta palabra envuelve.

A lo largo de nuestra vida nos van surgiendo diferentes objetivos, situaciones o personas, hacia los que desarrollamos un largo camino hasta llegar a un único fin, el éxito en las diferentes facetas de nuestra vida. Pero conseguir una amistad, un trabajo, una propiedad o un valor no es complicado.

Lo difícil no es conseguirlo, lo difícil es mantenerlo.

Mantener el equilibrio en mitad del caos, la calma en mitad de la tormenta o el contacto en la distancia.

Conseguido el objetivo creemos que ya hemos ganado, que nuestra labor ha terminado, que no nos tenemos que esforzar más, que ya no hace falta demostrar nada porque ya está todo dicho. No hay peor error que darlo todo por hecho. Eso nos hace bajar la guardia, dejar de preocuparnos y descuidar todo aquello en lo que un día pusimos esmero, creemos que siempre vamos a estar ahí, que todo es eterno.

Se cuida lo que se ama, se ama lo que se conoce.

Párate en seco, mira a tu alrededor y observa todo lo que tienes, todo lo que te rodea. Piensa que es aquello que tanto valor tiene para ti y reflexiona sobre hace cuanto no le prestas atención.

¿Cuándo fue la última vez que hiciste un viaje para ir a ver a alguien?¿Y que mantuviste una conversación de más de una hora por teléfono? ¿Por qué no vas a echar un café con esa persona que tanto te aporta?¿Hace cuanto que no escribes a tu amiga, esa que tan lejos está, para preguntarla cómo le va la vida?

Las personas que nos rodean son las que mueven nuestro mundo, las que lo mantienen en pie ante las adversidades. Son pequeños gestos, detalles, los que marcan la diferencia. Un “buenos días”, una sonrisa, un chiste en un mal momento, un pequeño halago salido del corazón y dicho con la mejor de las intenciones, sin recochineos. Todo lo bueno que tengas que decir, dílo, sin censura. Si te lo guardas para ti, si no lo compartes, es como si no le dieses ningún tipo de valor, como si no tuviese sentido.

Es necesario decirlo, es necesario escucharlo.

Es por eso que quienes valoran aquello que tienen alrededor, dan lo mejor de ellos mismos, invierten y regalan su tiempo, ese que no vuelve, no dejan ni por un momento de prestarle atención a todo su entorno y a las personas que les rodean. Algo difícil de conseguir y mantener, cuyo único secreto es la constancia.

Lo que cuides hoy, mañana será más grande. Lo que no, es muy probable que se desgaste, que se oxide, incluso que se pudra hasta desaparecer. Entonces, ya no habrá cabida a las lamentaciones, será demasiado tarde.

Lo que se cuida perdura en el tiempo.

Lo que no se cuida…se pierde.


Artículo escrito por Esther Carreras, formando parte de la serie de textos “Donde me quieras llevar“.
Esther es artista polivalente, ilustradora, animadora, música y compositora.

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