El verdadero cambio

“La inteligencia es la capacidad de adaptarse al cambio.” – Stephen Hawking.

A Stephen no le falta razón, si no os gustan los cambios, amigas y amigos, habéis nacido en el lugar equivocado, porque aquí, nada es eterno, porque la vida es una montaña rusa en la que no sabemos cuando vendrá el próximo loop, una fuente de cambio constante, llena de giros de guión, a la que debemos ir adaptándonos para sobrevivir.

Empezar o terminar una carrera, mudarte de casa, ciudad, país o continente, emprender un viaje sin retorno o una aventura temporal, formar una familia…Cambios que te ubican en otro tiempo, en otro lugar, cambios que abren y cierran etapas. Todos ellos te permiten evolucionar como persona.

Hay cuatro tipos de cambios: Los inesperados, los elegidos, los progresivos y el global.

Inesperados
Son todos aquellos que suceden sin avisar, los que te pillan desprevenido, los que de ningunatunnel-698518_1280 manera estaban en tu mano y que por norma general más nos cuesta gestionar. Normalmente están vinculados a cambios negativos o no deseados, todos sabemos que cualquier cambio positivo siempre será más fácil de digerir por inesperado que sea. Este tipo de cambios tienden a paralizarnos, a noquearnos y la mayoría de las veces no sabemos muy bien como reaccionar, ni como tomar la decisión más acertada ante esta nueva situación. Hay quien sabe reaccionar en un tiempo breve, quien le cuesta algo más y quien puede quedarse tocado de por vida. Cambiar es ir hacia delante y hasta del peor de los cambios se puede sacar algo positivo. Para vivir con este tipo de cambios a las espaldas, para superarlos y saber gestionarlos incluso cuando todo está oscuro y crees que no tienes salida, créeme, hay luz al final de túnel. Es cuestión de tiempo que la veas. Sólo depende de ti.

Elegidos
Los que tú mismo provocas, los que ocurren por decisión propia y de alguna manera en algún momento han sido meditados y te has planteado conscientemente. Unos vienen siguiendo el camino vital que nuestra sociedad nos ha marcado, los que seguimos casi sin pensarlo y que por lo general todo el mundo realiza. Otros, los provocamos nosotros mismos para cambiar algún aspecto que no nos gusta de nuestra vida. Éste es un cambio digno de personas que siguen la regla PROBLEMA – SOLUCIÓN, personas que dejan de quejarse y pasan a la acción, hacen que el cambio se materialice, que sea real.

Hay mucha gente (más de la que creemos) que tiene miedo a los cambios, en particular a este tipo. Este miedo viene normalmente provocado por la incapacidad que ven en ellos mismos de cambiar su vida, no son conscientes de su potencial. Tienen miedo a cambiar lo establecido, a arriesgar, se acomodan y adoptan una posición de constante queja, prefieren quedarse ahí aunque eso les convierta en unos infelices de por vida. Siempre ponen excusas y le echan la culpa a los demás o a sus circunstancias de sus errores, de su situación, algo que les impide aprender de ello y avanzar. Nunca pasan a la acción e incuso el más pequeño de los cambios les parece un mundo, son expertos en aplazarlos, no encuentran el momento adecuado, pero lo más triste de todo es que no suelen apoyar de manera positiva los cambios que realizan los demás. “No vas a ser capaz”, “¡Estás loco!”,  o “No va a salir bien” son algunas de sus frases más comunes. Si lo que has hecho hasta ahora no ha funcionado, no ha hecho mejorar tu situación, quizá es hora de probar algo diferente, lo peor que puede pasar es que aprendas algo nuevo. Pero si te va bien, la recompensa será incalculable.

Si hay algo de ti que no te gusta, cámbialo. Si odias tu trabajo, cámbialo ¡Espabila!

Y no, no estoy diciendo que sea fácil, pero en tu mano está hacerlo posible o al menos haberlo intentado. Es cuestión de actitud. Cambiar es salir de tu zona de confort. Renovarse o morir. Y no morir de una manera física, no, morir de manera psicológica, creativa, soñadora. No hay nada más triste que vivir una vida con la mente muerta, dormida, con tu mente en coma.

Todo el mundo tiene derecho a ser feliz, tu también. ¿Cómo? He aquí mi secreto para gestionar y provocar los cambios que consideres necesarios en tu vida. Tómate una mañana, tarde o noche libre, coge papel y bolígrafo (llamadme clásica), siéntate y lo más importante, plantéate estas tres cuestiones:

  • ¿Qué me hace feliz? Anota todo aquello que te apasione, todo lo que te haga levantarte cada mañana. Lo que te haga disfrutar, lo que te haga sonreír.
  • ¿Qué es lo que quiero? Esta es la parte de los objetivos, pueden ser a corto, medio o largo plazo. Deben ser metas realistas que quieras conseguir y deben estar vinculadas a la pregunta anterior.
  • ¿Qué debo hacer para conseguirlo? Analiza cuales son los mejores caminos que has de seguir para llegar a los objetivos de la pregunta anterior. Las mejores decisiones que puedes tomar con los menores daños posibles. O lo que yo llamo, hacer las cosas bien, hacer lo correcto.

Hacerte estas auto-preguntas y plasmarlas en un papel te ayudarán a tener una visión general de tus pensamientos, así te será más fácil recapacitar y analizar lo que está pasando en tu vida, a todos los niveles. Zanja asuntos pendientes, aclara tus ideas, prioriza y fija todas tus ganas en tus objetivos. Si hay algo que no te aporta nada, que te quita tiempo y/o energía para conseguirlos, algo que te resta, apártalo de tu camino y sigue.

Progresivos
Aquellos que solamente son visibles a largo plazo, aquellos que han sido cocinados a fuego lento y de los que no somos conscientes hasta que haces balance de lo vivido hasta ahora. Cada vez que salgas vivo y fortalecido de un cambio inesperado, cuantos más cambios elegidos provoques, más avanzarás y más crecerá tu valor como persona. Algo que no verás hasta que estés en lo alto, hasta que eches la vista atrás y veas claramente donde empezaste, todo lo que has superado y hasta donde has llegado. Todos estamos en constante evolución, manteniendo viva nuestra esencia y a la que vamos añadiendo nuevos aromas que nos da nuestra experiencia.

Global
La utopía. Querer cambiar el mundo y convertirlo en un lugar mejor donde los únicos valores posibles sean el respeto y la educación. Esos que como sociedad estamos perdiendo. Donde cada uno viva su vida dejando vivir al resto la suya sin juzgarles por hacerlo de manera diferente y donde la única vía factible para conseguirlo sea la comunicación, o mejor dicho, la buena comunicación, el entendimiento.

Como hoy en día este último cambio es imposible, lo único que nos queda es ser pacientes y seguir trabajando, seguir cambiando. Es nuestra responsabilidad hacer que las cosas cambien y está en manos de cada uno de nosotros. Si quieres que el mundo empiece a funcionar de otra manera, mejor, debes empezar por cambiar tú, tu mentalidad, tus rutinas, tu entorno. Cada detalle, cada pequeño gesto cuenta y de manera colateral alguien te seguirá, seguirá tus pasos, vera que tus acciones dan buenos resultados, o lo que es lo mismo, educación por imitación.

Porque el verdadero cambio, comienza desde uno mismo.

“Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.” – León Tolstói.

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Artículo escrito por Esther Carreras, formando parte de la serie de textos “Donde me quieras llevar“.
Esther es artista polivalente, ilustradora, animadora, música y compositora.

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